Es muy habitual que, debido al uso continuado de determinados elementos de nuestro mobiliario como sillas o sofás, la tapicería puede resultar dañada. Este problema tiene una solución fácil y económica: aprender a tapizar. El desgaste producido por el roce con la ropa al cabo del tiempo acaba por apagar los colores de nuestros tapizados. Además, el gesto reiterado de sentarse ocasiona un endurecimiento del acolchado que hace incómodos los asientos. |
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